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domingo, 2 de junio de 2013

MÁS ALLÁ DEL SÓTANO: Días de fútbol (2)


También puedes escucharlo AQUÍ.


Prometí hace un par de días en twitter escribir sobre un lugar sórdido de Madrid, en contraposición al mundo chic de mi paisana bloguera Gema Morcillo. Pero aún no he podido revisitar ese rincón sórdido de la capital del que os quería hablar (lo hice con 13 años, así que mis recuerdos y algunas fotos no son material suficiente para hacer algo mínimamente presentable).
 
Así que hablaré de otra cosas que para muchos también es algo sórdida. Aprovechando que ha terminado la temporada 2012/13 de la Liga Nacional de Fútbol y, lo más importante, que el Elche C.F. ha vuelto a la Primera División, os escribo lo que les conté a la gente del Sótano (Ràdio Jove Elx) el pasado jueves 23 de mayo.
 
Vamos a hacer un poco de historia. El fútbol actual tiene unos 150 años (hace ya siglo y medio que se crearon sus reglas), aunque su origen es aún más antiguo.

A finales de la Edad Media ya existían en las islas británicas unos juegos de equipo algo rudos, más parecidos el rugbi, consistentes en llevar una pelota hacia el terreno del equipo contrario. Llegaban a ser juegos muy violentos, porque valía todo para hacerse con la pelota. Fijaos si era violento que uno de los más populares, el fútbol de carnaval, estuvo prohibido 500 años en Inglaterra.
 
 

Además de las Islas Británicas, también existía el calcio florentino en Italia desde el s. XVI. Y aunque la invención del fútbol como tal fue británica, cuando en el siglo XIX se unificaron varias reglas de juegos (e incluso hubo escisiones con las que se crearon el rugbi, el fútbol americano o el fútbol australiano), los italianos también e atribuyen el mérito de haber inventado el ambiente festivo y competitivo de los partidos de fútbol
 
 

Quizá por eso de que el rugbi y el fútbol tuvieron un origen común hasta que hubo esa escisión a la hora de crear las normas, y tomaron esos caminos tan distintos, es por lo que se dice que el rugbi es un deporte de bárbaros (más cercano al deporte medieval) jugado por caballeros, mientras que el fútbol moderno es un deporte de caballeros jugado por bárbaros. Para gustos los colores.

Pero hablemos del fútbol en la cultura. Si nuestro fútbol (su soccer) fuera un deporte popular en EEUU seguro que habría cientos de películas dedicadas a este deporte, como las hay del fútbol americano y del baseball. Seguro que todos habéis visto más de una película de estos deportes. Por mencionar un par, tenemos a Jerry Maguire (Con el Óscar a mejor secundario de Cuba Gooding Jr. y su ¡Show me the money!),
 
 
 
o Un domingo cualquiera, de Oliver Stone, con Al Pacino, Cameron Diaz, Dennis Quaid, James Woods, Jamie Foxx... Menudo cartel, ¿eh? Incluso Charlton Heston salía.
 
Atención a lo que se está viendo en la tele cuando Al Pacino le explica a Jamie Foxx qué es un quaterback
 
 
 
Sin embargo, de fútbol nuestro no se han hecho tantas películas, aunque alguna hay. Tenemos por ejemplo la inolvidable Evasión o victoria, del año 1981, dirigida por el mismísimo John Houston, y actores como Michael Caine, Sylvester Stallone y el mismísimo Pelé.
 
Magnífico


Además, los ingleses, cámo no, han hecho también películas de fútbol, como Quiero ser como Beckham, donde tenemos a una muy joven Keira Knightley antes de convertirse en pirata caribeña. Esta peli a mí también me gustó mucho, porque hablaba de convivencia, de integración social y cultural, de liberación de la mujer. Tenía mucho más mensaje que el que dice el título.
 
 

Además en Inglaterra tenemos a Ken Loach, con su Buscando a Eric, una peli con Eric Cantoná, The King (muy bueno el juego de palabras con su apodo en el título en inglés de la película: Looking for Eric).
 
 
 

Pero aquí en España también hemos hecho películas futboleras:

 
 

El penalti más largo del mundo (Roberto Santiago) de 2005, basada en un cuento de Osvaldo Soriano, con la ilicitana Cristina Alcázar
 
 
 
 
Y por último, también del mismo director, Roberto Santiago, tenemos El sueño de Iván de 2011, con una selección mundial de niños cumpliendo el sueño de jugar contra los mejores del mundo por una causa benéfica. Esta película tuvo localizaciones en el Martínez Valero del Elche C.F. y donde también sale Cristina Alcázar, como madre de Iván.
 
 



Además, para entender cómo el deporte puede llegar a unir todo un país y ayudar a cerrar heridas terribles si sus protagonistas así se lo proponen, tenemos el libro El factor humano del periodista John Carling, donde cuánta como el mundial de rugbi de Sudáfrica fue una acontecimiento que unió a un país dividido. De este libro, Clint Eastwood hizo una magnífica película (Invictus), con Morgan Freeman interpretando a Nelson Mandela.
 
 

Y por supuesto, y para terminar, también hay cuentos de fútbol:
 
El fútbol a sol y sombra, de Eduardo Galeano (1995)
Fever Pitch, de Nick Hornby (1996)
Dios es redondo, de Juan Villoro (2006)
Puro fútbol, de Roberto Fontanarrosa (2000)
 

lunes, 27 de mayo de 2013

MÁS ALLÁ DEL SÓTANO: DÍAS DE FÚTBOL (1)

Yo iba a escribir un post con el contenido de mi intervención del pasado jueves 23 en el programa El Sótano de Ràdio Jove Elx, donde se habló de fútbol para celebrar los recientes acontecimientos vividos en Elche, pero me puse a escribir y me ha salido otra cosa menos wikipédica, así que dejaré para más adelante lo que conté en El Sótano (el fútbol en la cultura). Hoy vengo con algo más personal.



El Elche C.F. ha ascendido a la Primera División de la supuestamente mejor Liga del mundo (con permiso de los alemanes...) y a pesar de que no soy muy futbolero, he vivido muchas tardes de domingo en el Martínez Valero (uno de los 10 mayores estadios de fútbol del país) desde que apenas tenía 6 ó 7 años. Realmente sólo recuerdo el ascenso del 89, pero sé que también estuve en el del 84 porque tengo recuerdos difusos de aquella temporada, incluso de haber estado en alguna invasión de campo celebrando un ascenso, pero no podría afirmar en qué año.

 
Nery, una de las mayores melenas que ha visto la liga de fútbol española. (Temporada 83-84) 
 
Tardes de jugar con mis hermanos en el foso del estadio, de comer pipas, de ver a Boria correr hacia la portería y fallar lo más sencillo al mejor estilo de Julio Salinas, de escuchar a Santiago Gambín, a José María Priego o a Paco Gómez en la radio cuando volvíamos a casa en coche. Noches de ver en el Estudio Estadio el resumen del partido del Martínez Valero, a ver si yo salía entre el público.
 
Luego llegó la Segunda B y hasta 4 ó 5 años después no volví. Y descubrí el ambiente del estadio, pero no siendo un niño, sino ya un adolescente con mejores capacidades de analizar lo que percibía. Y me gustaba aquel ambiente democrático de un partido de fútbol en el que veía a gente de toda condición y pelaje, de ambos sexos, jóvenes y viejos, vestidos de sport o de domingo. Pasando la tarde tras las comuniones en primavera o calentándose a base de dar palmas en el invierno perezoso del sureste. Y todos con la misma ilusión. Todos sabedores de que esta ciudad y este equipo podían estar en un lugar mejor. Que ser líder o estar entre los cuatro mejores de tu grupo año tras año al final daría su fruto, que saldríamos de la fosa abisal que son las divisiones inferiores.
 
Muchas tardes de domingo en el Martínez Valero
 
Y empecé la Universidad y me fui de Elche. Y cada domingo, en la época en la que no había internet tenía que esperar a que en la radio dieran los resultados de 2ªB, o confiar que el Elche no coincidiera en horario con el Valencia para para que los de Ràdio 9 le dieran algo de bola.
 
Pero intentaba no faltar a los play offs de ascenso. Daba gusto ver aquellos partidos en los que se notaban las ganas de fútbol que hay en la ciudad, partidos cruciales en los que la población responde, deseando ver juego del que emociona, encuentros en los que los colores a los que sigues se están jugando algo.

Viví dos ascensos a Segunda División, con sus respectivas celebraciones en mitad de los exámenes de junio. Y eso era sólo un escalón hacia el destino final que todos deseaban para el Elche C.F. (volver a su sitio natural).
 
Y se ha conseguido. Al segundo intento serio se ha logrado. Atrás queda la decepción del partido contra el Granada de junio de 2011 (al que fui a Elche tras haber amanecido esa mañana en Lleida).
 
Hace un par de semanas asistí al primer match point para volver a Primera, contra el Barça B (una visita relámpago a Elche desde Madrid para irme a la mañana siguiente a Valencia), y desde que aparqué el coche en las inmediaciones del Martínez Valero hasta que llegué al estadio, todo eran sensaciones revividas: caminar al calor suave de la tarde primaveral a las afueras de la ciudad entre camisetas franjiverdes, el ruido lejano de la megafonía ahogada en el hormigón desnudo del estadio; el olor del césped y de la humedad que desde las tierras más bajas de Atzavares, Maitino y Perleta va envolviendo a la masa de gente que come pipas, fuma puros y hace cábalas con los resultados de los otros equipos envueltos en esta película del ascenso.
 
Fue una tarde reconfortante, tras huir de mis primeras semanas en la climáticamente indecisa Madrid, recuperaba por unas pocas horas sensaciones dormidas de la niñez y la adolescencia, cuando veía el cielo despejado del Mediterráneo incendiarse tras la sierra de Crevillente y mis preocupaciones, aunque ya estaban ancladas al lunes, eran mucho menores que las actuales.
 
Y aunque hubo empate y no había posibilidad de ascenso. Observé la emoción contenida de más de 30.000 personas, que lo dieron todo durante el partido pero que se iban convencidos de que todo estaba hecho y de que en breve nos sumiríamos en un sueño con el que hacía tiempo fantaseábamos.



Ahora el sueño es realidad y fantaseo con las visitas que la próxima temporada haré al Bernabéu, al Calderón, al Teresa Rivero y al Alfonso Pérez. Ya que vivo en Madrid, aprovecharé para ver los partidos que otras muchas veces no he podido ver.