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sábado, 18 de abril de 2015

MI FUNERAL. ¿Qué será de nosotros cuando yo haya muerto? (Reseña literaria)





Hace ya muchos meses un amigo y compañero de letras, Eduardo Boix (poeta, agitador cultural y contenedor de mil batallas internas), me pasó el borrador de su primera novela. Por aquel entonces contaba ya con dos poemarios, de los que había leído el segundo: Prozac, Tankimazin y otros parques infantiles . A pesar de no ser un lector espontáneo de poesía, este libro me impactó, así que pillé con muchas ganas esta primera novela inédita que confiaba a mi criterio. El nombre provisional de la misma era Todo acaba mañana, y he de confesar que me gustaba más que el que ha escogido la editorial: Mi funeral.

Esta reseña es sobre aquel texto puesto que aún no he podido comprar el libro finalmente publicado. Pero conociendo a Eduardo y su compromiso con la creación, dudo que haya habido cambios reseñables, al menos en todo lo bueno que contenía aquel texto.

Esta obra es un libro de recuerdos y especulación. Eduardo especula, a partir de los recuerdos que tiene de todos los que le rodean, con lo que pasará también a su alrededor tras el momento de su muerte. Es una descripción que en un principio parece aséptica de todo el proceso que va desde que se descubre que alguien ha muerto hasta que se despide a esa persona. Y así, Eduardo Boix nos va pintando alrededor suyo quién es su familia, sus amigos, su ciudad, los pasos más duros de su vida, en definitiva, quién es él y por qué es él.

No se puede negar que es un libro con mucho dolor ya que, como él mismo se dice «El dolor como patrimonio podría ser la frase que resumiera parte de tu vida». Esta frase también podría resumir la novela, una novela en la que estremece comprobar el detallado conocimiento que tiene el autor sobre el proceso de la muerte y los procedimientos de un tanatorio; en la que descubres en qué te conviertes cuando no eres más que un bulto al que alguien llevará al hospital o al tanatorio.

Y esto es sólo el principio, este libro está escrito como un epílogo lleno de momentos muy duros, pero también muy tiernos, como cuando nos da la lista de la gente a la que quiere que se repartan sus cenizas, una lista con aclaraciones muy reales, que podrían ser la agenda del teléfono móvil de cualquiera de nosotros.

Además, desde su tumba, Eduardo deja sus sables en alto contra quienes le desengañaron de la política, una especie de epitafio en el que no le importa dejar bien claro lo que ha pensado, como si ya no le importara.

Aunque realmente sí le importa qué será de los suyos y qué pensarán de él cuando haya muerto: no en vano se hace una pregunta que seguramente muchos nos hemos hecho y que Eduardo se hace aquí: «Cuando muera, ¿cuánto tiempo durará mi recuerdo? ¿Qué intensidad  tendrá ese recuerdo? Sin hijos y sin nietos la trascendencia de un ser humano es poco más que sus obras. Realmente lo que nos mantiene vivos, lo que realmente nos hace sobrevivir al paso del tiempo es el recuerdo de los demás. Tal vez te hiciste escritor por eso mismo, por la trascendencia».

No podemos negar que esa duda nos ha asaltado más de una vez: ¿qué será de nuestro recuerdo? Es más, ¿se nos recordará? ¿Cómo? Quizá la trascendencia de lo que dejamos escrito nos ayudará a convivir con esa duda. Esto es en cierta medida un defecto de los que escribimos, nuestro ego, nuestras ganas de escribir lo que pensamos y que sea leído por otros, se traduce a largo plazo en la duda de la trascendencia. Puede ser que ésa sea una de las razonas por las que escribimos.

Esta novela es un modo de conjurar los miedos, un tratamiento contra la posible obsesión con la muerte que parece tener Eduardo Boix, una muestra del ego que tenemos todos los escritores. Es una reafirmación, colocándose en el centro en ese momento tan terrible, preguntándose si se acordarán de él (ese miedo a la intrascendencia), haciéndose cuestiones tan duras como si sus padres seguirán hablando de él en presente. Mi funeral tiene el punto de ego necesario, de reafirmarse, de decir «Soy alguien y seguiré siendo alguien».

Al fin y al cabo, la pregunta o la inquietud de si tendremos trascendencia es otro lado de la pregunta «¿Quiénes somos y adónde vamos?»

«Dar besos y manos como en un ritual, como el trabajador del asador de pollo que corta y coloca las raciones en aquellas bandejas metálicas sin levantar la vista, absorto en sus pensamientos» Buena comparación.

Siguiendo con los motivos de este libro, hay un capítulo en el que Eduardo Boix nos da una de las claves: «Los días que permaneciste en el hospital te dio por analizar lo que había sido tu vida y lo poco que habías escrito sobre ella». Esta novela parece una forma de canalizar toda esa ansiedad que apareció en aquellos días con motivo de sus ingresos en el hospital.

Sin embargo, por otro lado surge la paradoja de que a pesar de lo que parece obsesión de Eduardo por la muerte, el halo de chico triste y solitario que pudiera adivinarse, está contrarrestado porque el autor menciona muchas veces la risa. Declara que era una de sus señas de identidad, que le encantaba hacer reír a los demás, y que era algo que le hacía realmente feliz.

Y es que, siguiendo con lecturas menos oscuras de esta obra, el hecho de que Eduardo haya elegido una muerte natural por ataque al corazón, aunque mencione tantas veces la sospecha del suicidio, puede ser porque nos está diciendo que a pesar de su obsesión por la muerte y las veces que ha imaginado un posible suicidio, en esta obra él nos dice: «Tranquilos, no lo voy a hacer». Se le rompe el corazón, nos dice que tiene un corazón que ha sufrido mucho y está muy gastado, pero que no se suicidará, sino que tantas desgracias quizá le matarán el alma, aunque al mismo tiempo nos explica que la risa es un elemento también presente en su vida.

El autor

Mi funeral, de Eduardo Boix, es en definitiva un libro en el que leyendo sobre la vida de otra persona, uno aprende a preguntarse sobre sí mismo, a conocerse y a darse cuenta de qué somos o qué no somos.

lunes, 3 de junio de 2013

Creadores ilicitanos (III): Músicos


El tipo de invitado que quizá más veces asiste al programa de Ràdio Jove Elx El Sótano es sin duda el músico. Quizás es más fácil encontrar gente que escribe, puesto que al fin y al cabo es la forma de creación artística que menos recursos requiere y por tanto más abordable por cualquier persona con inquietudes creativas.



Sin embargo, los que escribimos salimos poco a la palestra, en general. Y son los músicos, que abordan una tarea aún mucho más compleja de escritura: tanto por las letras como por las partituras (a mí me parece algo inabordable lo de crear melodía, escribir en un código que no tiene nada que ver con el que usamos para comunicarnos); son los músicos, decía, quienes suelen tener más visibilidad, sin duda merecida. Puesto que puede haber gente que en su vida lea un libro, pero es inimaginable una vida sin música. Que a su vez es una forma de expresión que llega más fácilmente (a pesar de su mayor dificultad de creación) a las tripas del receptor.

Sin embargo, a pesar de las veces que han acudido músicos a El Sótano, yo aún no había abordado el tema de la creación musical en Elche, y eso que hay materia prima. Por eso esta vez quiero que mi entrada al blog y mi intervención en el programa de radio, enmarcada en la serie de creadores ilicitanos, esté dedicada a la música en Elche.

Y es que ésta es una ciudad muy musical. Y para demostrar esta afirmación no he de decir más que Misteri d’Elx.

Una joya musical de la que los ilicitanos presumimos sin cortarnos un pelo. Recuerdo el viernes 18 de mayo de 2001, cuando la UNESCO declaró a esta celebración dramática Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Por la radio escuché la emoción de los locutores, tanto en Elche como los desplazados a París, y yo me contagié de esa emoción cuando comprobé la cantidad inimaginable de gente que desde mi barrio y otros más alejados bajaban de forma espontánea hacia los alrededores de la basílica de Santa María, en el centro de la ciudad, para celebrar la noticia. Me emocionó aquella implicación de gentes de barrios de ascendencia más bien andaluza, manchega y murciana, barrios en los que vive gente que principalmente alimenta las cada vez menos fábricas de calzado de la ciudad. Gentes que tras todo un año trabajando, en verano suele irse a descansar a su pueblo o a la playa, y cuya implicación con una fiesta local y tan singular de la identidad valenciana de Elche no se pudiera imaginar muy entusiasta.

 

Sin embargo allí estaban, mayores y pequeños, bajando en riada por Blasco Ibáñez hacia el centro de la ciudad, haciendo cierta la tradición de que el Misteri está hecha por y para el pueblo de Elche (cantores no profesionales que ensayan durante todo el año para mantener viva una Obra Maestra de la Humanidad: ¿Es o no es Elche una ciudad musical?).

Es una emoción que llevo muy dentro, puesto que la primera vez que asistí a una celebración del Misteri fue en el verano de 1995, mi último verano como residente ilicitano antes de irme a estudiar a Valencia. Reconozco que apenas conocía gran cosa de la Festa, puesto que yo pertenecía a una de esas familias que durante las semanas centrales de agosto no solía estar en la ciudad. Tuvo que ser mi amigo Ángel, cuyos padres tampoco son ilicitanos, quien nos llevara a varios compañeros a vivir nuestro primer Misteri. Él lo conocía muy bien puesto que su hermano participó en varias ocasiones, y nos lo contó tan bien que poco importaron las horas haciendo cola a las peores horas de un 14 y 15 de agosto: Yo he repetido siempre que he estado en Elche durante esas fechas.

Y cada vez que estando lejos de Elche escucho los acordes suaves, repetitivos y relajadamente veraniegos de la melodía de la bajada del Araceli, o la marcial pero amistosa marcha El abanico, que da entrada a los actores a la basílica entre petardos y aplausos, no puedo dejar de emocionarme y pensar que el próximo verano quiero estar en Elche, paseando bajo el frescor de las palmeras mientras hago tiempo para ir a ver un año más El Misteri.

 

Y sentirme en casa.

Pero dejemos esto, que me estoy emocionando tontamente, y sigamos hablando de música ilicitana.

 

Hablar del Misteri también es hablar de Alfredo Javaloyes, el maestro Javaloyes, por favor; que además de zarzuelas y marchas de Semana Santa compuso El abanico, una marcha militar de paseo, tranquila y agradable, que suena como si no quisiera darse importancia a sí misma y que anuncia la entrada de los cantores a la basílica de Santa María durante la celebración del Misteri.

Alguna vez he asistido al concierto que cada 15 de agosto da la Banda Municipal en el Gran Teatro de Elche, y siempre fuera de programa pero invariable año tras año, cuando termina el concierto y antes de irnos a la mascletà, se vive un momento de ilicitanismo total: la Banda se arranca con El abanico del maestro Javaloyes, y la gente mayor empieza a ponerse en pie para mostrar sus respetos mientras escucha ese himno. La primera vez que contemplé aquel rito viejuno me quedé completamente prendado del mismo, y cada vez que escucho El abanico me pongo en pie.


Ya más recientemente, entrando en nuestra memoria, tenemos a gente como Ana María Drack, una activa cantautora durante los años 70, que estuvo a la altura de grandes figuras de la época como Mari Trini o Cecilia. Con canciones que encierran toda la pasión de una época en la que el país luchaba por liberarse del yugo de la Dictadura.

Aún mantiene una web activa donde se puede saber de los proyectos que lleva en marcha

 

También hemos de mencionar al malogrado Pepe Marcos, del que aquí obviaré sus terribles delitos para reconocerle el himno alegre y fanfarrón del Elche C.F., que tantas tardes de domingo he escuchado en el Martínez Valero.

Si seguimos avanzando en el tiempo, el primer grupo musical de Elche del que tuve noticia en los años 80, y que yo casi asociaba a la movida, fue Invitados del ático. Si mi memoria no me falla una tía mía estuvo saliendo con el guitarrista o con el bajo. Yo no tendría mucho más de 10 años y aún no distinguía entre una y otra. Este grupo fue, junto a 33 días y Alta Seguridad, la entrada de Elche al pop-rock.
 
Eran los 80

De aquella época, un poco posterior, también recuerdo un grupo llamado Erre que erre, calificada como una de las grandes bandas del pop-rock ilicitano. Yo recuerdo que durante unos años solía ir algunas tardes a tomar algo al garito que tenía uno de sus componentes, Ángel Alfosea, en el callejón peatonal que hay junto al colegio Ferrández Cruz. Se le veía al tío cara de cachondo.

Y ahora sigue en solitario como Alfosea, que ha colaborado con Paco Soto en la banda sonora de su primer largometraje Operasiones espesiales. Todo queda en Elche:
 
 

Unos pocos años después, pero casi en la misma época que Erre que erre, llegó Noviembre un grupo que llegó a la escena nacional sonando en Los 40 Principales. y que triunfó con el tema Adiós a las armas.

 

Con el s. XXI continuó la escalada de las bandas ilicitanas hacia los puestos visibles de las listas musicales, produciéndose una visibilidad antes desconocida.

Miranda Warning fueron los primeros en mejorar los registros de Noviembre. Leo en la Wikipedia que Lucía, su vocalista, fue compañera de Lady Gaga en Nueva York, casi nada. Yo algún viernes o sábado por la noche me la encontraba en La Posada, un garito del centro de Elche.

 
Coetáneo a los Miranda Warning, apareció El Bicho, sobrenombre de Miguel Campello, un experimento atrevido y diferente donde se fusionan rock, flamenco, y otras músicas étnicas, incluyendo las más nuestras, dejando constancia de que los músicos de Elche han sabido incorporar nuevas influencias a su acervo creativo.

Mi hermana, que trabajó en Los 40 Principales de Radio Elche y luego dio el salto a Madrid, conoce a Miguel Campello, El Bicho. Y cuando éste llegó a Madrid a llamar a puertas para enseñar lo que traía bajo el brazo, mi hermana me cuenta que estuvo con él echándole una mano.

 

También tenemos en la actualidad desde una vertiente más melódica a David Sampedro (representado por mi hermana, por cierto) que después de triunfar en Latinoamérica lo intenta aquí y romper el famoso dicho de que nadie es profeta en su tierra. Medios y ganas no le van a faltar.

David Sampedro pone aquí su granito de arena contra la violencia con las mujeres, con Cristina Alcázar

Y para finalizar con los superéxitos de la música ilicitana, en 2001, con el fenómeno de Operación Triunfo llegó Verónica Romero, autorrebautizada como Verónica Romeo. Fue la 6ª clasificada de la primera edición del programa televisivo, y si no quedó mejor fue porque tenía delante a auténticos animales televisivos (nos gusten más o menos). Tenía una versatilidad vocal única y una polivalencia en el escenario solo superada por el torbellino Bisbal.

Me gustó que aquel programa en el que había chavales que estaban mostrando su valía y su esfuerzo en una disciplina artística (también comercial) batieron en audiencia a los zánganos de Gran Hermano, logrando récords de audiencia de la televisión, cuyo minuto de oro fue el de Verónica con One day I’ll fly away (nada menos que casi 15 millones y medio de espectadores con un 73,4% de audiencia, seguro que nunca nadie de Elche ha estado tan en medio de un fenómeno de masas).

 

Y tras esto, ¿qué nos queda? Pues tenemos a muchos músicos esforzándose día a día por estar en el candelero. Buena cuenta de ellos dan en El Sótano. Algunos de ellos son Love me back, el singular Mr. Nacho D

El Nacheras es un monstruo!




Render con este gran directo (también representados por mi hermana) y Nicoh E.S.



Aquí hay fuerza!

 

Y por supuesto Sarabix, los invitados de hoy en El Sótano con su primer disco Krakatoa, trabajo potente, cuidado y cargado de buenas vibraciones que podéis escuchar AQUÍ.

domingo, 2 de junio de 2013

MÁS ALLÁ DEL SÓTANO: Días de fútbol (2)


También puedes escucharlo AQUÍ.


Prometí hace un par de días en twitter escribir sobre un lugar sórdido de Madrid, en contraposición al mundo chic de mi paisana bloguera Gema Morcillo. Pero aún no he podido revisitar ese rincón sórdido de la capital del que os quería hablar (lo hice con 13 años, así que mis recuerdos y algunas fotos no son material suficiente para hacer algo mínimamente presentable).
 
Así que hablaré de otra cosas que para muchos también es algo sórdida. Aprovechando que ha terminado la temporada 2012/13 de la Liga Nacional de Fútbol y, lo más importante, que el Elche C.F. ha vuelto a la Primera División, os escribo lo que les conté a la gente del Sótano (Ràdio Jove Elx) el pasado jueves 23 de mayo.
 
Vamos a hacer un poco de historia. El fútbol actual tiene unos 150 años (hace ya siglo y medio que se crearon sus reglas), aunque su origen es aún más antiguo.

A finales de la Edad Media ya existían en las islas británicas unos juegos de equipo algo rudos, más parecidos el rugbi, consistentes en llevar una pelota hacia el terreno del equipo contrario. Llegaban a ser juegos muy violentos, porque valía todo para hacerse con la pelota. Fijaos si era violento que uno de los más populares, el fútbol de carnaval, estuvo prohibido 500 años en Inglaterra.
 
 

Además de las Islas Británicas, también existía el calcio florentino en Italia desde el s. XVI. Y aunque la invención del fútbol como tal fue británica, cuando en el siglo XIX se unificaron varias reglas de juegos (e incluso hubo escisiones con las que se crearon el rugbi, el fútbol americano o el fútbol australiano), los italianos también e atribuyen el mérito de haber inventado el ambiente festivo y competitivo de los partidos de fútbol
 
 

Quizá por eso de que el rugbi y el fútbol tuvieron un origen común hasta que hubo esa escisión a la hora de crear las normas, y tomaron esos caminos tan distintos, es por lo que se dice que el rugbi es un deporte de bárbaros (más cercano al deporte medieval) jugado por caballeros, mientras que el fútbol moderno es un deporte de caballeros jugado por bárbaros. Para gustos los colores.

Pero hablemos del fútbol en la cultura. Si nuestro fútbol (su soccer) fuera un deporte popular en EEUU seguro que habría cientos de películas dedicadas a este deporte, como las hay del fútbol americano y del baseball. Seguro que todos habéis visto más de una película de estos deportes. Por mencionar un par, tenemos a Jerry Maguire (Con el Óscar a mejor secundario de Cuba Gooding Jr. y su ¡Show me the money!),
 
 
 
o Un domingo cualquiera, de Oliver Stone, con Al Pacino, Cameron Diaz, Dennis Quaid, James Woods, Jamie Foxx... Menudo cartel, ¿eh? Incluso Charlton Heston salía.
 
Atención a lo que se está viendo en la tele cuando Al Pacino le explica a Jamie Foxx qué es un quaterback
 
 
 
Sin embargo, de fútbol nuestro no se han hecho tantas películas, aunque alguna hay. Tenemos por ejemplo la inolvidable Evasión o victoria, del año 1981, dirigida por el mismísimo John Houston, y actores como Michael Caine, Sylvester Stallone y el mismísimo Pelé.
 
Magnífico


Además, los ingleses, cámo no, han hecho también películas de fútbol, como Quiero ser como Beckham, donde tenemos a una muy joven Keira Knightley antes de convertirse en pirata caribeña. Esta peli a mí también me gustó mucho, porque hablaba de convivencia, de integración social y cultural, de liberación de la mujer. Tenía mucho más mensaje que el que dice el título.
 
 

Además en Inglaterra tenemos a Ken Loach, con su Buscando a Eric, una peli con Eric Cantoná, The King (muy bueno el juego de palabras con su apodo en el título en inglés de la película: Looking for Eric).
 
 
 

Pero aquí en España también hemos hecho películas futboleras:

 
 

El penalti más largo del mundo (Roberto Santiago) de 2005, basada en un cuento de Osvaldo Soriano, con la ilicitana Cristina Alcázar
 
 
 
 
Y por último, también del mismo director, Roberto Santiago, tenemos El sueño de Iván de 2011, con una selección mundial de niños cumpliendo el sueño de jugar contra los mejores del mundo por una causa benéfica. Esta película tuvo localizaciones en el Martínez Valero del Elche C.F. y donde también sale Cristina Alcázar, como madre de Iván.
 
 



Además, para entender cómo el deporte puede llegar a unir todo un país y ayudar a cerrar heridas terribles si sus protagonistas así se lo proponen, tenemos el libro El factor humano del periodista John Carling, donde cuánta como el mundial de rugbi de Sudáfrica fue una acontecimiento que unió a un país dividido. De este libro, Clint Eastwood hizo una magnífica película (Invictus), con Morgan Freeman interpretando a Nelson Mandela.
 
 

Y por supuesto, y para terminar, también hay cuentos de fútbol:
 
El fútbol a sol y sombra, de Eduardo Galeano (1995)
Fever Pitch, de Nick Hornby (1996)
Dios es redondo, de Juan Villoro (2006)
Puro fútbol, de Roberto Fontanarrosa (2000)
 

lunes, 27 de mayo de 2013

MÁS ALLÁ DEL SÓTANO: DÍAS DE FÚTBOL (1)

Yo iba a escribir un post con el contenido de mi intervención del pasado jueves 23 en el programa El Sótano de Ràdio Jove Elx, donde se habló de fútbol para celebrar los recientes acontecimientos vividos en Elche, pero me puse a escribir y me ha salido otra cosa menos wikipédica, así que dejaré para más adelante lo que conté en El Sótano (el fútbol en la cultura). Hoy vengo con algo más personal.



El Elche C.F. ha ascendido a la Primera División de la supuestamente mejor Liga del mundo (con permiso de los alemanes...) y a pesar de que no soy muy futbolero, he vivido muchas tardes de domingo en el Martínez Valero (uno de los 10 mayores estadios de fútbol del país) desde que apenas tenía 6 ó 7 años. Realmente sólo recuerdo el ascenso del 89, pero sé que también estuve en el del 84 porque tengo recuerdos difusos de aquella temporada, incluso de haber estado en alguna invasión de campo celebrando un ascenso, pero no podría afirmar en qué año.

 
Nery, una de las mayores melenas que ha visto la liga de fútbol española. (Temporada 83-84) 
 
Tardes de jugar con mis hermanos en el foso del estadio, de comer pipas, de ver a Boria correr hacia la portería y fallar lo más sencillo al mejor estilo de Julio Salinas, de escuchar a Santiago Gambín, a José María Priego o a Paco Gómez en la radio cuando volvíamos a casa en coche. Noches de ver en el Estudio Estadio el resumen del partido del Martínez Valero, a ver si yo salía entre el público.
 
Luego llegó la Segunda B y hasta 4 ó 5 años después no volví. Y descubrí el ambiente del estadio, pero no siendo un niño, sino ya un adolescente con mejores capacidades de analizar lo que percibía. Y me gustaba aquel ambiente democrático de un partido de fútbol en el que veía a gente de toda condición y pelaje, de ambos sexos, jóvenes y viejos, vestidos de sport o de domingo. Pasando la tarde tras las comuniones en primavera o calentándose a base de dar palmas en el invierno perezoso del sureste. Y todos con la misma ilusión. Todos sabedores de que esta ciudad y este equipo podían estar en un lugar mejor. Que ser líder o estar entre los cuatro mejores de tu grupo año tras año al final daría su fruto, que saldríamos de la fosa abisal que son las divisiones inferiores.
 
Muchas tardes de domingo en el Martínez Valero
 
Y empecé la Universidad y me fui de Elche. Y cada domingo, en la época en la que no había internet tenía que esperar a que en la radio dieran los resultados de 2ªB, o confiar que el Elche no coincidiera en horario con el Valencia para para que los de Ràdio 9 le dieran algo de bola.
 
Pero intentaba no faltar a los play offs de ascenso. Daba gusto ver aquellos partidos en los que se notaban las ganas de fútbol que hay en la ciudad, partidos cruciales en los que la población responde, deseando ver juego del que emociona, encuentros en los que los colores a los que sigues se están jugando algo.

Viví dos ascensos a Segunda División, con sus respectivas celebraciones en mitad de los exámenes de junio. Y eso era sólo un escalón hacia el destino final que todos deseaban para el Elche C.F. (volver a su sitio natural).
 
Y se ha conseguido. Al segundo intento serio se ha logrado. Atrás queda la decepción del partido contra el Granada de junio de 2011 (al que fui a Elche tras haber amanecido esa mañana en Lleida).
 
Hace un par de semanas asistí al primer match point para volver a Primera, contra el Barça B (una visita relámpago a Elche desde Madrid para irme a la mañana siguiente a Valencia), y desde que aparqué el coche en las inmediaciones del Martínez Valero hasta que llegué al estadio, todo eran sensaciones revividas: caminar al calor suave de la tarde primaveral a las afueras de la ciudad entre camisetas franjiverdes, el ruido lejano de la megafonía ahogada en el hormigón desnudo del estadio; el olor del césped y de la humedad que desde las tierras más bajas de Atzavares, Maitino y Perleta va envolviendo a la masa de gente que come pipas, fuma puros y hace cábalas con los resultados de los otros equipos envueltos en esta película del ascenso.
 
Fue una tarde reconfortante, tras huir de mis primeras semanas en la climáticamente indecisa Madrid, recuperaba por unas pocas horas sensaciones dormidas de la niñez y la adolescencia, cuando veía el cielo despejado del Mediterráneo incendiarse tras la sierra de Crevillente y mis preocupaciones, aunque ya estaban ancladas al lunes, eran mucho menores que las actuales.
 
Y aunque hubo empate y no había posibilidad de ascenso. Observé la emoción contenida de más de 30.000 personas, que lo dieron todo durante el partido pero que se iban convencidos de que todo estaba hecho y de que en breve nos sumiríamos en un sueño con el que hacía tiempo fantaseábamos.



Ahora el sueño es realidad y fantaseo con las visitas que la próxima temporada haré al Bernabéu, al Calderón, al Teresa Rivero y al Alfonso Pérez. Ya que vivo en Madrid, aprovecharé para ver los partidos que otras muchas veces no he podido ver.

jueves, 28 de febrero de 2013

Creadores ilicitanos (II): Cineastas

ESCÚCHALO AQUÍ


Si hace unas semanas hablé de escritores del terreno, en este post le toca el turno al cine.

Y es que Elche también es una ciudad de cine, y no sólo porque se hayan rodado en sus palmerales películas cuyas escenas necesitaran ambientaciones tropicales o en oasis. Un ejemplo de ello son las escenas iniciales de Tacones lejanos de Pedro Almodóvar
 
 
 
Cine entre palmeras, un clásico del verano ilicitano 
 
Sino que quizá imbuidos por el espíritu del Festival Internacional de Cine Independiente, poco a poco se  va animando el mundillo de la producción cinematográfica más allá de las producciones de la malograda Ciudad de la Luz de Alicante, donde por cierto se sigue estudiando formación relacionada con el mundo del cine, formando a directores, guionistas y montadores.
 
Recuerdo los veranos en los que podía pasar una semana de julio yendo todas las tardes y noches al Hort del Xocolater a ver las proyecciones del Festival de Cine, los Cortos, como siempre lo he denominado más familiarmente. Allí muchos descubrimos  a autores y actores que luego serían parte del panorama cinematográfico nacional, y seguro que allí, en esas noches de verano al fresco de las palmeras, hubo muchos que descubrieron su pasión por el cine. Y es muy posible que algunos de ellos son las personas de las que hablaré a continuación.

Trailer de Tonico el Munisipal

Ahora mismo en el candelero tenemos a Paco Soto, que triunfó con Tonico el Munisipal y se lanzó a la aventura del largometraje con sus Operasiones Especiales. La película está ahora en fase de montaje de las secuencias ya rodadas, y el 15 de marzo  retoman el rodaje, yéndose a Madrid a filmar allí algunas escenas. Paco me ha comentado que tienen la previsión de terminarlo el 15 de abril, para lo que le deseamos mucha suerte.


¡APORTA!
 
 
Sabed que sigue en marcha el crowdfunding ya que la postproducción (sonido, etalonado, bso y copias en dcp) también tiene un precio. Poco a poco lo van consiguiendo y yo, que ya puse mis cuartos y por tanto ya soy productor de la película, desde aquí hago un llamamiento para que la gente siga aportando su granito de arena, su ayuda económica para que esta película salga adelante. Desde 2€ ya podéis ser productores de la peli.

Precisamente una de las actrices de Operasiones Especiales de Paco Soto es Cristina Alcázar, que en la película hace de Alcaldesa.
 
Pues bien, Cristina tampoco se queda manca. Yo la conozco desde el instituto, en el grupo de teatro empezó a mostrar sus dotes para la interpretación, se fue luego a hacer Arte Dramático a Murcia, de ahí a Madrid, y mírala:, obras de teatro como El otro lado de la cama, Perversiones sexuales en Chicago, series en la telecisión como Física y química, Los Quien, Cuéntame, y películas como El penaly más largo del mundo, El club de los suicidas, Al final del camino,... Y no sólo actriz. Cristina ha ganado todos los premios imaginables con su divertido corto Aunque todo vaya mal, que rodó aquí en Elche (mi madre sale de extra, bailando en la escena final del bar).

Tráiler de la hiperpremiada Aunque todo vaya mal de Cristina Alcázar.
 
Cristina Alcázar se embarca ahora en un nuevo proyecto, un documental llamado Piensa, observa, respira, con el que nos quiere mostrar el proceso de elaboración de un musical. Este musical está dirigido por la también ilicitana Silvia Montesinos (y con la que también hice teatro en el instituto) y Javier Martínez de la compañía murciana La Ruta Teatro; y tiene la particularidad, y la grandeza, de que además de los actores profesionales también habrá en el reparto seis personas con discapacidades intelectuales. Los responsables de la Asociación Alfa, así como Silvia, Javier y Cristina quieren mostrar que una discapacidad intelectual no es motivo para que no se pueda actuar y desarrollar una faceta artística.
 
Este documental, Piensa, observa, respira, se está realizando también mediante el micromecenazgo, es decir, necesita que todos hagamos nuestra aportación (yo ya la he  hecho) para conseguir en el mes que queda hasta el 1 de abril, que se reúna el dinero suficiente para estrenar la obra y grabar el documental. Desde aquí animo a todo el mundo a que colabore. Con 5 €, que no es nada, estaréis haciendo mucho por ellos.

¿A quién más tenemos en el cine ilicitano?
 
Pues empezando como director, tenemos ahora a Gregorio Sánchez, que ha rodado una de las piezas del largometraje El amor y otras desgracias, además de haber colaborado con paco Soto en Operasiones Especiales.
 

Otro proyecto de micromecenzgo con el que podéis colaborar.


También a Fran Mateu que está triunfando como la Coca Cola con su Historia Muerta, incluyendo importantes premios en festivales de Estados Unidos; y que además está ahora embarcado en la organización de Fanta Elx, una muestra de cine fantástico que esperamos sea todo un éxito.
 
Historia muerta
 
Quienes seguro que triunfarían en este festival, en Fanta Elx, son los invitados del programa El Sótano motivo de este artículo. Están también triunfando y ganando de todo y sin embargo aquí no llegamos a tener noticia. Por ejemplo os diré que yo, cuando vi el vídeo de Klaus&Kinski que rodaron ellos me dije: "Fíjate, un vídeo musical rodado en Elche", pero ni idea de quién podía ser.

Uno de los vídeos de Chema G. Ibarra y Leonor Díaz para los murcianos Klaus&Kinski
 
Ahondando en esto de que no sabemos qué es lo que tenemos en casa, y eso pasa con Chema García Ibarra y Leonor Díaz, es que no hace mucho, y no recuerdo ahora el motivo, mi hermano me comentó que un amigo o conocido suyo, estaba petándolo con un corto, que estaba obteniendo un merecimiento muy grande y que con el siguiente también le estaba yendo muy bien. Me dijo el nombre y yo no tenía de quién me hablaba. Unas semanas después me pasó el enlace del primer corto del que me habló, y resulta que era El ataque de los robots de nebulosa 5, de un tal Chema García Ibarra.


 
De verdad, la gente que crea aquí en Elche, es completamente desconocida fuera de sus círculos. no saben que en Elche hay gente tan talentosa como Chema García Iborra, que después de ésta, ha hecho Protopartículas y ahora ha triunfado en la Berlinale con Misterio.


Por ejemplo, Vicente Molina Foix, un escritor ilictano con una extensísima obra que en 2007 ganó el Premio Nacional de Narrativa (poca cosa) por El abrecartas, pues en 2001 dirigió una película, con Ausebio Poncela y Ángela Molina, Sagitario era su título, y en 2010 El dios de madera, con Marisa Paredes. Es cierto que no han tenido mucho éxito, ni de crítica ni de público. Pero es completamente desconocido aquí en Elche.
 
El otro día lei una noticia en el periódico: El ilicitano Álvaro P. Soler rueda su primer corto  profesional, con Elena Furiase (la hija de Lolita) y Pablo Castañón (de las series El secreto de Puente Viejo, La reina del Sur, Hospital Central,...). Yo no conozco a este tío, que lleva ya cuatro cortos amateurs, y seguro que no será por todo el empeño que seguro él habrá puesto.

Desde aquí le doy mis ánimos y digo que Álvaro P. Soler acaba de rodar Diente por diente. Estad atentos.
 
Hemos de darnos más lustre para que las únicas conocidas del arte ilicitano no sean sólo Carolina Cerezuela o Diana Palazón (desde aquí mis mejores recuerdos hacia ellas, por cierto, que por algo se han ganado su popularidad, y no solo por lo que veis ahí abajo).
 
 
 
 
 
 
Otras actrices ilicitanas...

lunes, 21 de enero de 2013

Creadores ilicitanos (I): Escritores


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El próximo viernes 1 de febrero, en la Calahorra de Elche, tendrá lugar la III Maratón de Poesía y Microrrelatos, ocasión que quiero aprovechar para hablaros de la gente que escribe en mi ciudad:


Tuve que ser uno de ellos para descubrirlos.
 
Por "uno de ellos" me refiero a llevar la afición por la literatura y escribir más allá del anonimato de mi escritorio o de foros internáuticos en los que compartía mis textos, es decir, a ser un escritor de puertas para afuera.
 
Y al dar el paso de publicar un libro, descubrí que en mi ciudad, en Elche, hay bastante gente muy válida con la que comparto afición y que se mueve promoviendo la vida cultural, que hace cosas por este mundillo, que se reúne y que busca la forma de revitalizar, con más o menos éxito, las ansias literarias de una ciudad que por su tamaño debería tener una masa crítica suficiente como para permitir la supervivencia de estas actividades.
 
Llegué hace menos de un par de años a esa comunidad poco vertebrada, a ese conjunto de escritores, poetas, creadores que casi hacen la guerra cada uno por su cuenta pero que me acogieron con gusto. Y me gustaría hablar un poco de ellos, de los que conozco; daros unas referencias y animaros a buscar su obra, a comprarla, a regalarla y a difundirla.
  
No hablaré de Vicente Verdú ni de Vicente Molina Foix, puesto que ellos no necesitan publicidad de un mindundi como yo, sino de los autores más o menos anónimos que luchan por agrandar el horizonte cultural ilicitano.

Todo empezó porque mi amigo David Pascual (el creador de la portada del Heroico catálogo de hazañas y estados de ánimo)  me pasó el enlace a la noticia de prensa que anunciaba la celebración de la I Maratón de Poesía y Microrrelatos de la Calahorra de Elche. Como yo estaba de promoción de mi primer libro, los Relatos improbables de la ciudad antropomorfa, pensé que no estaría mal acercarme por allí y dejarme ver, meter un poco la nariz y saber qué se cocía en el mundo literario ilicitano.
 
 
Gregorio Sánchez



Fue el primero al que conocí, en el primer evento de la Calahorra de Elche.

En este evento, en cuya organización se encontraba Joaquín Gaitano, lei uno de mis relatos, haciendo un pequeño circo con pistola en mano, y al finalizar alguien se me acercó para darme la enhorabuena por mi relato en clave de novela negra. Era Gregorio Sánchez, que también estaba en proceso de publicar su primer libro: Relatos de Gregorio Sánchez, colección de textos publicados en el blog del mismo nombre. Gracias a él tuve conocimiento de la existencia de la tertulia literaria que se celebra los sábados por la mañana en la cafetería Praga de Elche.

Gregorio Sánchez es multidisciplinar: diseñador gráfico (no sólo es autor de los textos de su libro, sino que también lo es de la portada e ilustraciones del mismo), escritor,  director de cine y guionista (de una de las piezas de El amor y otras desgracias) y colaborador en otros proyectos (Operasiones Especiales) . Y en este libro nos presenta 15 relatos fruto de muy buenas ideas donde lo fantástico y la ciencia ficción son el plato principal (con aires incluso a H.P. Lovecraft), sin dejar de lado la leyenda o la presión del día a día.
 

En ese mismo evento de la Calahorra de Elche conocí de la existencia de El Picudo Blanco, una publicación que se autodenomina como «la Revista de expresión creativa de la cultura decadente» y que actualmente se publica anualmente tras un duro proceso de selección de las piezas que la componen. La persona que me dio a conocer la revista fue:


José Manuel Sanrodri
 
 

Poeta y periodista, uno de los responsables de El Picudo Blanco y la editorial Speedy (El ratoncito de la tinta oxidada).

Sus poemarios, intensos, son ya cinco:

·         La esfera de San Mínimo (prometo terminar de leerla y reseñarla)

·         El libro blanco de los poetas frustrados

·         Anzuelos

·         Suspiros de una tinta joven

·         Los cinco dedos de la poesía

 Y se pueden conseguir a traves del blog del autor.
 
Además, participando en el colectivo de El Picudo Blanco y en las tertulias del Praga, también conocí a los poetas:
 
 
 
Un libertario y combativo autor, fundador de la extinta Gacetilla literaria, miembro ahora de El Picudo Blanco y la tertulia literaria del Praga, ha publicado multitud de columnas en los diarios La Verdad, Información y Noticias Elche, cuenta también con los siguientes poemarios:
·         Los verbos del mal
·         Poemas de mono azul
·         Rotativos de interior
·         Lucernario erótico
·         Cíngulo
·         Haber sido sin permiso
Fue finalista en el Certamen Nacional de Poesía Miguel Hernández con Cantos afilados, de 1988; además de contar con una docena de premios.
 
 
 
Otro miembro activo de El Picudo Blanco y que lo fue de La Gacetilla Literaria además del colectivo cultural Margalló. En la actualidad publica habitualmente opinión en el diario Información y tiene trabajos publicados en las obras
·         Mediterráneo, bosque de bosques
·         Antología irregular en tonos blanco y azul

 
Ángela Díaz
  
Vicepresidenta de la asociación cultural Anuesca, participa en las tertulias literarias de Elche y es organizadora activa de eventos poético musicales.
 
Cuenta con el poemario Disparatemas y acaba de publicar la novela 3 cartas a Michel y 12 para mí misma. que tengo en mi poder y también he de leer y reseñar.
 
 Además, durante el proceso de presentación en sociedad de los Relatos improbables de la ciudad antropomorfa, pude saber de los siguientes autores:
 
 
Eduardo Boix
 


Joven promesa de la poesía local que junto con Vanessa Díez gestiona la revista digital Letras en venaCuenta en la actualidad con los siguientes poemarios:
·         Prozac, Tranquimazin y otros parques infantiles (Huerga & Fierro Editores, todo un derroche de sinceridad y recuerdos de la infancia)
·         Últimas jornadas en el Paraíso
·         Éstas son nuestras ruinas (Junto con Josep Esteve Rico Sogorb)
·         Los cuadernos imposibles
 
 

 
Otro miembro muy activo de la vida cultural y literaria de Elche. Además de pertenecer a El Picudo Blanco, es Delegado Comarcal de la ONG literaria mundial Movimiento Poetas del Mundo y Presidente del Grupo Cultural Ilicitano Tonico Sansano.
 
Tiene múltiples publicaciones, antologías, trabajos periodísticos y premios. Entre sus trabajos se pueden mencionar:
  • Éstas son nuestras ruinas, junto con Eduardo Boix,
  • Retales para un collage inacabado




Y todo esto es sólo parte de la enorme comunidad de escritores de Elche (pido perdón por todos los que me dejo, invito a los lectores a que investiguen y/o se acerquen el viernes 1 de febrero a la Calahorra), a los que habría que añadir músicos y cineastas, que también escriben y crean aunque sea usando otros registros y lenguajes.

Entre los cineastas, no puedo dejar de nombrar a Paco Soto (Tonico el Munisipal), Cristina Alcázar (Aunque todo vaya mal), Chema García Ibarra (El ataque de los robots de Nebulosa-5) o Fran Mateu (Historias muertas). Pero esto lo dejo pendiente para otro post en el que repasaré el cine ilicitano.