lunes, 21 de enero de 2013

Creadores ilicitanos (I): Escritores


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El próximo viernes 1 de febrero, en la Calahorra de Elche, tendrá lugar la III Maratón de Poesía y Microrrelatos, ocasión que quiero aprovechar para hablaros de la gente que escribe en mi ciudad:


Tuve que ser uno de ellos para descubrirlos.
 
Por "uno de ellos" me refiero a llevar la afición por la literatura y escribir más allá del anonimato de mi escritorio o de foros internáuticos en los que compartía mis textos, es decir, a ser un escritor de puertas para afuera.
 
Y al dar el paso de publicar un libro, descubrí que en mi ciudad, en Elche, hay bastante gente muy válida con la que comparto afición y que se mueve promoviendo la vida cultural, que hace cosas por este mundillo, que se reúne y que busca la forma de revitalizar, con más o menos éxito, las ansias literarias de una ciudad que por su tamaño debería tener una masa crítica suficiente como para permitir la supervivencia de estas actividades.
 
Llegué hace menos de un par de años a esa comunidad poco vertebrada, a ese conjunto de escritores, poetas, creadores que casi hacen la guerra cada uno por su cuenta pero que me acogieron con gusto. Y me gustaría hablar un poco de ellos, de los que conozco; daros unas referencias y animaros a buscar su obra, a comprarla, a regalarla y a difundirla.
  
No hablaré de Vicente Verdú ni de Vicente Molina Foix, puesto que ellos no necesitan publicidad de un mindundi como yo, sino de los autores más o menos anónimos que luchan por agrandar el horizonte cultural ilicitano.

Todo empezó porque mi amigo David Pascual (el creador de la portada del Heroico catálogo de hazañas y estados de ánimo)  me pasó el enlace a la noticia de prensa que anunciaba la celebración de la I Maratón de Poesía y Microrrelatos de la Calahorra de Elche. Como yo estaba de promoción de mi primer libro, los Relatos improbables de la ciudad antropomorfa, pensé que no estaría mal acercarme por allí y dejarme ver, meter un poco la nariz y saber qué se cocía en el mundo literario ilicitano.
 
 
Gregorio Sánchez



Fue el primero al que conocí, en el primer evento de la Calahorra de Elche.

En este evento, en cuya organización se encontraba Joaquín Gaitano, lei uno de mis relatos, haciendo un pequeño circo con pistola en mano, y al finalizar alguien se me acercó para darme la enhorabuena por mi relato en clave de novela negra. Era Gregorio Sánchez, que también estaba en proceso de publicar su primer libro: Relatos de Gregorio Sánchez, colección de textos publicados en el blog del mismo nombre. Gracias a él tuve conocimiento de la existencia de la tertulia literaria que se celebra los sábados por la mañana en la cafetería Praga de Elche.

Gregorio Sánchez es multidisciplinar: diseñador gráfico (no sólo es autor de los textos de su libro, sino que también lo es de la portada e ilustraciones del mismo), escritor,  director de cine y guionista (de una de las piezas de El amor y otras desgracias) y colaborador en otros proyectos (Operasiones Especiales) . Y en este libro nos presenta 15 relatos fruto de muy buenas ideas donde lo fantástico y la ciencia ficción son el plato principal (con aires incluso a H.P. Lovecraft), sin dejar de lado la leyenda o la presión del día a día.
 

En ese mismo evento de la Calahorra de Elche conocí de la existencia de El Picudo Blanco, una publicación que se autodenomina como «la Revista de expresión creativa de la cultura decadente» y que actualmente se publica anualmente tras un duro proceso de selección de las piezas que la componen. La persona que me dio a conocer la revista fue:


José Manuel Sanrodri
 
 

Poeta y periodista, uno de los responsables de El Picudo Blanco y la editorial Speedy (El ratoncito de la tinta oxidada).

Sus poemarios, intensos, son ya cinco:

·         La esfera de San Mínimo (prometo terminar de leerla y reseñarla)

·         El libro blanco de los poetas frustrados

·         Anzuelos

·         Suspiros de una tinta joven

·         Los cinco dedos de la poesía

 Y se pueden conseguir a traves del blog del autor.
 
Además, participando en el colectivo de El Picudo Blanco y en las tertulias del Praga, también conocí a los poetas:
 
 
 
Un libertario y combativo autor, fundador de la extinta Gacetilla literaria, miembro ahora de El Picudo Blanco y la tertulia literaria del Praga, ha publicado multitud de columnas en los diarios La Verdad, Información y Noticias Elche, cuenta también con los siguientes poemarios:
·         Los verbos del mal
·         Poemas de mono azul
·         Rotativos de interior
·         Lucernario erótico
·         Cíngulo
·         Haber sido sin permiso
Fue finalista en el Certamen Nacional de Poesía Miguel Hernández con Cantos afilados, de 1988; además de contar con una docena de premios.
 
 
 
Otro miembro activo de El Picudo Blanco y que lo fue de La Gacetilla Literaria además del colectivo cultural Margalló. En la actualidad publica habitualmente opinión en el diario Información y tiene trabajos publicados en las obras
·         Mediterráneo, bosque de bosques
·         Antología irregular en tonos blanco y azul

 
Ángela Díaz
  
Vicepresidenta de la asociación cultural Anuesca, participa en las tertulias literarias de Elche y es organizadora activa de eventos poético musicales.
 
Cuenta con el poemario Disparatemas y acaba de publicar la novela 3 cartas a Michel y 12 para mí misma. que tengo en mi poder y también he de leer y reseñar.
 
 Además, durante el proceso de presentación en sociedad de los Relatos improbables de la ciudad antropomorfa, pude saber de los siguientes autores:
 
 
Eduardo Boix
 


Joven promesa de la poesía local que junto con Vanessa Díez gestiona la revista digital Letras en venaCuenta en la actualidad con los siguientes poemarios:
·         Prozac, Tranquimazin y otros parques infantiles (Huerga & Fierro Editores, todo un derroche de sinceridad y recuerdos de la infancia)
·         Últimas jornadas en el Paraíso
·         Éstas son nuestras ruinas (Junto con Josep Esteve Rico Sogorb)
·         Los cuadernos imposibles
 
 

 
Otro miembro muy activo de la vida cultural y literaria de Elche. Además de pertenecer a El Picudo Blanco, es Delegado Comarcal de la ONG literaria mundial Movimiento Poetas del Mundo y Presidente del Grupo Cultural Ilicitano Tonico Sansano.
 
Tiene múltiples publicaciones, antologías, trabajos periodísticos y premios. Entre sus trabajos se pueden mencionar:
  • Éstas son nuestras ruinas, junto con Eduardo Boix,
  • Retales para un collage inacabado




Y todo esto es sólo parte de la enorme comunidad de escritores de Elche (pido perdón por todos los que me dejo, invito a los lectores a que investiguen y/o se acerquen el viernes 1 de febrero a la Calahorra), a los que habría que añadir músicos y cineastas, que también escriben y crean aunque sea usando otros registros y lenguajes.

Entre los cineastas, no puedo dejar de nombrar a Paco Soto (Tonico el Munisipal), Cristina Alcázar (Aunque todo vaya mal), Chema García Ibarra (El ataque de los robots de Nebulosa-5) o Fran Mateu (Historias muertas). Pero esto lo dejo pendiente para otro post en el que repasaré el cine ilicitano.
 

jueves, 17 de enero de 2013

MÁS ALLÁ DEL SÓTANO: De tatuajes

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En la edición del jueves 17 de enero del programa El Sótano, Ester Martínez y Emilio Poveda han tenido de invitado a Salva de NAHAMA TATTOO, tatuador profesional de Elche.

Así que para mi intervención en el programa he hecho un poco de investigación en el tema "tatuaje" dentro del mundo de la creación literaria y audiovisual.

Sin duda, el tatuaje más famoso de la imaginería española es Éste:


No es la mejor versión, pero seguramente sí la más tróspida

 
Él vino en un barco, de nombre extranjero.

Lo encontré en el puerto un anochecer,

cuando el blanco faro sobre los veleros

su beso de plata dejaba caer.

Era hermoso y rubio como la cerveza,

el pecho tatuado con un corazón,

en su voz amarga, había la tristeza

doliente y cansada del acordeón.


Efectivamente uno de los temas más míticos de la copla: Tatuaje, de 1941 ni más ni menos, versioneada desde entonces por todo Cristo (Desde la Piquer a Carlos Cano pasando por la Pantoja o Rocío Dúrcal, buscadlo en Spotify y lo veréis). Se trata de una letra de Xandro Valerio, Rafael de León y Manuel Quiroga, que recoge muy bien algunos de los elementos clave del mundo del tatuaje.

 ¿Qué elementos son esos?
 El primero de ellos es EL PUERTO.
 
Y es que aunque el adorno de la piel mediante tatuajes es algo que la Humanidad hace desde el Neolítico (por ejemplo, la momia de 5.200 años que se encontró en 1991 en un glaciar de los Alpes tenía 57 tatuajes en su espalda) y por diversos motivos, tanto por motivos rituales, simbólicos o artísticos como terapéuticos o incluso para marcar y señalar a los criminales como ocurría en Grecia y Roma; pues a pesar de todo esto, el tatuaje volvió a Europa vía marítima a través de los marineros que quedaron fascinados por las pieles adornadas de los indígenas amerindios, samoanos y maoríes (La palabra tatuaje tiene su origen en Samoa, del término “tatau” que significa “marcar o golpear dos veces” y fueron los franceses quienes nos trajeron la palabra desde la Polinesia).


Y desde los puertos, los marineros expandieron esta costumbre entre el resto de la población. En 1846 se abrió el primer estudio de tatuaje en Nueva York (generalmente siempre estaban a manos de marineros que habían aprendido las técnicas en el Pacífico), y durante la Guerra de Secesión norteamericana se inventó la primera máquina de tatuar, convirtiéndose además esta actividad en una profesión de mano de Fellows, Hildebrandt y O'Reilly.

A partir de aquí, lo que en principio era un elemento de diferenciación social o de intimidación para la guerra entre los habitantes del Pacífico, llegó a Occidente como elemento distintivo de los barrios marineros, los bajos fondos, los soldados de la Legión, identificándose en un primer momento entre la canallesca y convirtiéndose hoy en día en un elemento más de la estética corporal que usan todos los estratos sociales y culturales.

 ¿Qué otros elementos se mencionan en la canción Tatuaje?

EL AMOR

Sin duda, los tatuajes son casi como los diamantes: Para siempre (aunque ahora se pueden quitar), y tatuarse el nombre de la persona a quien quieres es para muchos una de las mayores pruebas de amor. ¿Cuántas letras de canción incluyen el texto “tatuado en mi piel” o “grabado en mi piel”? Es todo un clásico, una demostración de vinculación permanente. Incluso la famosa I’ve got you under my skin de Sinatra no hace sino reflejar ese sentimiento.
 
Sin palabras

 
Y un tercer elemento que aparece recogido en la canción Tatuaje.

 
El DESAMOR y el ARREPENTIMIENTO

Y es que al amor, sobre todo si ha llegado en una noche de borrachera en un puerto olvidado rodeado de gentes que huelen las monedas en tus bolsillos, lamentablemente en algunas ocasiones viene seguido del desamor. Y a continuación las comeduras de coco por aquello que hiciste y de lo que ahora te arrepientes. Y entonces, ¿qué haces tú con ese “Te quiero Pili” que con ojos candorosos le pediste a tu tatuador de cabecera que te hiciera en aquel arrebato de amor que tuviste, en el que las hormonas se apoderaron de tu razocinio?
 Si escarbais un poco en internet hay muchos ejemplos de esto. Pero en fin, que imagino que los profesionales del tatuaje ya se encargan antes de persuadir a los clientes cuando les vienen con peticiones estrambóticas.
 Evidentemente también hay tatuajes que son obras de arte. A mí personalmente, que nunca me haría uno porque estoy empezando a darme cuenta de que la persona que seré el año que viene no tiene nada que ver con la que soy hoy; pues a mí personalmente me gustan los tatuajes pequeños, los que son pequeños detalles de adorno que no se convierten un elemento que centra la atención sino en un complemento más de belleza. Aunque para gustos, los colores.

Precisamente en uno de los relatos de mi último libro, el Heroico catálogo de hazañas y estados de ánimo, hay un relato llamado Noche de conclusiones en el que el protagonista se deja embaucar por una muchacha y termina la noche recorriendo con sus dedos los evocadores tatuajes de la chica:

(...) tenía unos tatuajes que me despertaban cierta curiosidad, no desmentiré que morbosa. (...)

(...) Y aún no sé cómo, terminé consolándome en una habitación a oscuras, con mis dedos explorando las formas caprichosas de los tatuajes de la pelirroja. (...)

Desde luego, los tatuajes han servido también como elemento central de más de un argumento de libro, película o serie.

 Por ejemplo:


Tatuaje (1974) de Manolo Vázquez Montalbán, la primera de las novelas de la serie de su famoso personaje, el mítico detective Pepe Carvalho. Esta novela comienza con la aparición de un cadáver desnudo en la playa, con un tatuaje que dice “He nacido para revolucionar el infierno”. Punto de partida para la primera aventura de este exagente gallego de la CIA.

En 1976 Bigas Luna rodó la película, aunque yo recomendaría sin duda leer el libro.

Otro ejemplo de tatuaje en un argumento es el de la serie Prison Break, en la que el protagonista, para salvar a su hermano del pasillo de la muerte, atraca un banco para poder entrar a prisión y desde allí dentro poder escapar con el hermano, gracias a que lleva los planos de la prisión tatuados en el cuerpo.
 
 Sí, supuestamente ahí hay un plano codificado de una prisión


Otros personajes tatuados del cine han sido:

·       Burt Lancaster en La rosa tatuada

·       Edwuard Norton en America History X, con una esvástica en el torso,

·       Robert Mitchum en La noche del cazador,
·       Guy Pearce en Memento,

·       Robert de Niro, con más dibujos que un tebeo en El cabo del miedo,

·       Brad Pitt también tatuadísimo en Snatch, cerdos y diamantes.

 La verdad es que ninguno de éstos es de mi estilo, pero en todo caso, el que me haría yo sería algo así como: “En caso de extravío devuélvase a la calle X, número Y".
 
Vosotros, ¿qué os tatuaríais?

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Here comes de the sun (Un relato para el Fin del mundo)

Here comes the sun

Publicado en mi libro Relatos improbables de la ciudad antropomorfa



Meses después volvió a notar en sus mejillas la caricia cálida, casi imperceptible, del sol. No abrió los ojos, se dejó zambullir por unos segundos en los recuerdos que el sentido del tacto le estaba brindando por gentileza del primer amanecer real tras muchas semanas de frío, niebla y lluvia. Quiso tener la convicción de que todo podía cambiar, y dadas las circunstancias, eso significaba mejorar.

A tientas, pulsó el play del viejo radiocasete que encontró a principios del invierno en un destartalado bazar de electrodomésticos. Apareció en un cajón detrás del mostrador, junto a un paquete de pilas nuevas que algún dependiente previsor había tenido la precaución de dejar al alcance. Recordó la alegría que sintió cuando comprobó que el aparato funcionaba y que el dependiente desconocido, ¿quién sería y que habría sido de él?, escuchaba a The Beatles. La primera canción que aquel desconocido había grabado en el casete era Here comes the sun; y cuando la volvió a escuchar en la fría mañana de principios del pasado enero, por fin encontró algo parecido a un Leitmotiv en la existencia que arrastraba desde que comenzó aquel infierno.

«Aquí viene el sol, aquí viene el sol y digo que todo está bien», tradujo mentalmente con una sonrisa en cuanto los primeros acordes de la canción sonaron en sus oídos. Sí, el invierno se estaba haciendo realmente largo. Parecía que habían pasado años, y no meses, desde que comenzó el ataque, desde que todo saltó por los aires y la realidad desveló con un golpe inconcebible lo ilusorio de todo lo que previamente estaba establecido. Quería ser sincero consigo mismo y se obligaba a enterrar los recuerdos, los conceptos, la vida tal y como la había aprendido, porque todos aquellos que intentaron afrontar la situación como se suponía se debía hacer, habían muerto, desaparecido o enloquecido. Aún así, en la propia naturaleza humana viene de serie el hilo que te aferra a lo vivido, la referencia que evita que te pierdas, y él sabía que sólo con templanza y desafecto sabría soltar sedal, dejar lastre para sobrevivir, sin olvidar pero sin demorarse fatalmente en los viejos tiempos, que ahora sí, siempre serían mejores que el presente. Y seguramente que el futuro.

«Pequeña, las sonrisas vuelven a las caras» susurró acompañando a la música y abriendo los ojos. Más allá de los edificios humeantes, de los árboles esqueléticos y del graznido de las aves carroñeras el sol asomaba por el horizonte, sin niebla, sin fogonazos de cañones que los últimos obstinados se empeñaban en seguir usando, sin zumbidos aterradores en el cielo deambulando fantasmales de horizonte a horizonte. No, parecía una pequeña tregua de primavera, una oportunidad para escapar de las ruinas de la ciudad agonizante, de la civilización extinguida. Un tiempo muerto para pensar en un nuevo refugio donde el fusil sólo fuera necesario para la caza a la que siempre se le había destinado, mientras quedara munición, por supuesto. Incluso le reconfortó la idea de cambiar la dieta, sabría sobrevivir en las montañas ahora que los restos de la ciudad no daban más de sí.

Al Oeste brillaron las cumbres nevadas, «pequeña, siento que el hielo se derrite lentamente» pensó con un suspiro recordando la doble lectura de la canción. No, él no tenía nadie con quien avivar una relación, él debía ceñirse a la literalidad, aprovechar el deshielo y el verano para huir y morir solo. Solo pero digno, si es que había quedado algo de dignidad en el planeta, en algún valle oculto de las vastas tierras vírgenes.

«Here comes the sun, here comes the sun, and I say it’s all right», terminó de cantar antes de presionar el stop. Se levantó decidido a aprovechar la primavera que tanto había esperado, hizo las comprobaciones de seguridad necesarias para emprender la marcha y comenzó a caminar cautelosamente por las calles vacías hacia el oeste, tarareando de nuevo la canción y pensando en que debería buscar en alguna tienda sin saquear pilas nuevas para el radiocasete, y reponer así las únicas que tenía, que habían dejado de funcionar dos semanas antes.

Breve e inútil guía sobre el Fin del Mundo

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Corrían los años 80, y primeros 90, cuando veíamos el año 2000 como algo aún muy lejano, promesas del futuro tecnológico y quién sabía si distópico y apocalíptico. Pero finalmente esa fecha tan redonda llegó y no pasó nada de lo que supuestamente iba a pasar. Cambiamos de siglo como quien cambia de seguro del coche: con incertidumbres y dudas sobre si estaremos haciendo bien las cosas y dando los pasos con una prudencia desmedida, pero finalmente sin ningún tipo de consecuencias (mientras no tengamos ningún accidente).

Y ahora que tenemos a punto de caramelo esa otra fecha tan icónica del 21 de diciembre de 2012, nuevas profecías de cambios de era, transmutación de la conciencia global, migración a otra dimensión o de cataclismos geológicos más de andar por casa (incluyendo meteoritos o planetas de órbitas imposibles) están amenazándonos con ver pasar los días en el calendario esperando El día de mañana. ¿Sin que pase nada?
Y si pasa… ¿Estaremos preparados para afrontar lo que se nos viene encima?

Repasemos primero, a grandes rasgos:
CATÁLOGO DE APOCALIPSIS:
Según Zecharia Sitchin, un estudioso de las lenguas y civilizaciones del Creciente Fértil, que estudió multitud de tablillas sumerias, la raza humana no sería más que una creación de los Anunnaki, unos extraterrestres originarios del planeta Nibiru. Este buen hombre de Sitchin, sostenía que probablemente los Anunnaki son unos anfibios o reptiles humanoides que dejaron su huella genética en los simios terrestres cuando llegaron a nuestro planeta, como forma de obtener esclavos, lo que hoy en día se conoce como mano de obra barata, para la explotación minera (a cambio nos enseñaron la agricultura y nos civilizaron).

Todo esto entronca con la idea de la existencia de los reptilianos, una élite no humana que nos gobierna y controla desde hace milenios, y que sigue dominándonos desde otro plano de existencia (siempre según Sitchin).

¿Y qué tiene que ver esto con las profecías del Fin del Mundo o Cambio de Era?

Pues los seguidores de esta corriente afirman que el planeta Nibiru está a punto de volver y eso provocará modificaciones importantes en la Tierra. Y además podíamos añadir a esto la creencia de que nuestro planeta es una puerta interdimensional muy importante, motivo de disputas entre los Anunnakis (los malos que nos crearon pero nos tienen esclavizados) y los seres de la Luz (otros extraterrestres de no sé qué Confederación de Planetas) que serían los buenos de esta historia intergaláctica e interdimensional.
¿Y si Obama fuera una lagartija igual de mala que Diana la de V?
Realmente, hay más facciones, y si investigáis en la red no os quedará muy claro quién es quién y qué quieren de nosotros. Los defensores de estas conspiraciones argumentan que son los mismos reptilianos, o Anunnaki, o Illuminati, (según qué teoría defiendan) los que crean la confusión a propósito.

Y nosotros en medio de este berenjenal donde la Humanidad está a punto de perder la oportunidad de viajar a otro plano de existencia, y elevarse a una nueva conciencia (conozco gente que se va a pasar las Navidades meditando en los Pirineos para dar ese salto existencial, mientras que el resto de mortales ignorantes nos quedaremos anclados en una realidad que no es más que un callejón sin salida).

Por ahora, esto es lo mejor que nos puede pasar, quedarnos como estamos, (in)felices en nuestra ignorancia.
EL CAMBIO DE CONCIENCIA: ¿ZOMBIS?
Pero también he llegado a escuchar que ese inmovilismo existencial en el que nos vamos a ver sumidos a partir del 21 de diciembre nos va a transformar en una especie de zombis emocionales si no conseguimos evolucionar. Quizá sea éste el motivo del éxito de la temática zombi actualmente (en la FNAC he llegado a ver una sección enterita dedicada a este fenómeno). Si en EEUU han creado la serie The walkind Dead a partir del cómic homónimo y está a punto de llegarnos de mano de Brad Pitt la adaptación de la novela Guerra Mundial Z (Max Brooks), aquí en España tampoco les vamos a la zaga con las novelas de Manuel Loureiro: ApocalipsisZ.
Pero, ¿qué clase de zombis están por venir?
¿Serían los zombis de George A. Romero y su Noche de los muertos vivientes? Esos seres más o menos torpes resucitados en The Walking Dead que se extienden, a pesar de su lentitud, como un virus que va infectando a toda la Humanidad.
¿O serían unos zombis más rumbosos como los de 28 días después, o Soy Leyenda? Por cierto, los zombis de esta película en la novela original no eran zombis sino vampiros, mientras que en la adaptación de 1971 (El último hombre vivo con el viril Charlton Heston) son una panda de fanáticos supervivientes a un holocausto bacteriológico entre la URSS y China, fotosensibles y enemigos de la ciencia y la tecnología.

En cualquier caso, todas estas obras hablan del individuo que ha de sobrevivir contra una extinción de la sociedad, moviéndose en un ambiente postapocalíptico hostil donde lo más primario salta a cada segundo. ¿Nos suena de algo?
LA INVASIÓN EXTRATERRESTRE

Otra posibilidad, también relacionada con el tema de Nibiru, es la de que los extraterrestres se den una vuelta por el barrio, y no vengan precisamente a pedirnos sal para las lentejas. Ése es al menos el miedo de Stephen Hawking.

Desde luego, si existe una raza alienígena capaz de viajar por el espacio como quien va al pueblo a ver a su tía Obdulia, su comprensión de la Física, su evolución tecnológica y su sistema social estarán a un millón de vueltas de nuestras capacidades. Si no vienen en son de paz, directamente no tendremos nada que hacer contra ellos. Series y películas como V, Falling skies, Independece Day,… por citar las más recientes, resultan irrisorias en sus planteamientos. O pensemos en La guerra de los Mundos de Herbert G. Wells o en Señales de M. Night Shyamalan (¿de verdad unos tíos que recorren media galaxia para venir a darnos por el culo no van a tener la precaución antes de vacunarse contra nuestros virus o darse cuenta de que si no les mola el agua no deberían asomarse a este minúsculo punto azul pálido?)

Hay quienes defienden que una sociedad infinitamente más evolucionada que nosotros habrá tenido tiempo de dejarse atrás esas tonterías que manejamos en este planeta de guerras, conflictos comerciales y consumo irracional de los recursos; y que por tanto un encuentro con otros seres del Universo vendrá a traernos armonía, paz y tecnología que acabará con todos nuestros males.

Pero… ¿Y si la galaxia es como una jungla con millones de árboles en la que no sólo hay pacíficos monitos que saltan alegres de rama en rama sino que la pueblan terribles fieras que a la que te despistas te dan un buen bocado? Quizá es mejor pasar desapercibidos y no enviar naves y emisiones de radio fuera del Sistema Solar invitando al vecindario a venir a comer a casa. Y es que, como dice Juan José Gómez Cadenas en este interesante artículo en el que nos explica las probabilidades de escuchar por radio a otras civilizaciones, “quizá haya buenas razones para ser discretos y no llamar la atención, si imaginamos que la galaxia no tiene por qué ser diferente de una selva primordial, con depredadores y presas…”
LOS CATACLISMOS
Este apartado presenta un catálogo más amplio que el de combinados de ginebra y tónica de cualquier lounge modernillo:

·         Desde el espacio nos pueden caer meteoritos, como el que se cargó a los dinosaurios.
Puede ser, efectivamente un pedrusco gordo (o impactos múltiples, no está del todo claro) como el que se cargó decenas de millones de años de evolución de los dinosaurios (os recuerdo que nosotros como especie apenas llevamos poco más de un millón de años), o algo más manejable, como los 80 m de diámetro del supuesto cometa del evento de Tunguska (Siberia), que derribó árboles en un área equivalente a la provincia de Vizcaya y tiró al suelo a gente que se encontraba a 400 km de distancia. Incluso el agente Fox Mulder de la serie Expediente X estuvo por allí buscando extraterrestres.

Cosas como las que se ven en Armageddon o Deep Impact sería lo menos grave que nos ocurriría, el posible invierno y oscuridad que vendrían a continuación serían muy difíciles de gestionar. El caso extremo sería el que describe Lars Von Trier en su insufrible Melancolía, donde un planeta aún mayor que el nuestro (¿Nibiru?) nos hace una carambola espacial.

·         También desde el espacio, el sol puede sufrir una erupción violenta, como la fulguración de Carrington de 1859.
Si ocurre algo como lo de 1859, nos podemos dar por jodidos si no sabemos sobrevivir en una sociedad preindustrial. Una gran tormenta solar puede cargarse prácticamente toda nuestra tecnología eléctrica y electrónica, achicharrando los núcleos magnéticos y bobinas de cobre de motores, turbinas y alternadores eléctricos. De acuerdo que es lo menos malo que podría pasar, y que quizá en unos pocos meses se podrían ir restableciendo ciertos servicios, pero sin capacidad para producir energía eléctrica deberíamos sacar las máquinas de vapor de los museos para volver a empezar de nuevo. Mientras tanto, ni constancia de nuestro dinero en los bancos, nulidad logística (es decir, distribución de alimentos y productos dependiendo de la fuerza humana o animal), bombas para llevar el agua y el gas hasta nuestras casas fuera de combate… Una persona sana en un pueblecillo de un ámbito rural podría sobrevivir sin internet, pero las grandes ciudades de los entornos metropolitanos súper urbanizados serían ingestionables. Id sacando las candelas y lámparas de aceite para pasar frías veladas de invierno en vuestras casas oscuras y congeladas.

Para vuestra tranquilidad, es posible que este fenómeno sólo afectara con total virulencia al hemisferio en el que fuera verano en ese momento (así que este 21 de diciembre podemos respirar aún un poco tranquilos).

Además, me gustaría pensar que los gobiernos y ejércitos tienen planes de contingencia para funcionar “en modo a prueba de fallos” en caso de que algo así pasara (llamadme voluntarista…).

·         Desde el centro de la Tierra nos pueden llegar cataclismos geológicos.
Imagino que sabréis que nuestro planeta tiene fecha de caducidad aunque el Fin del Mundo no llegue pasado mañana. Y si no lo sabíais os cuento que esto ocurrirá bien dentro de 5.000 millones de años cuando el Sol, en sus últimos estertores, crezca tragándose la Tierra, o bien cuando el núcleo de nuestro planeta se pare. Cuando esto ocurra no tendremos el escudo electromagnético que nos protege de las radiaciones solares, a nosotros y a nuestra atmósfera. Además, la dinámica tectónica que mueve los continentes y crea nuevas cordilleras, sacando nutrientes desde el interior de la Tierra y distribuyéndolos gracias a los ríos que desde esas montañas bajan a las llanuras, se detendrá. Y en unos cuantos millones de años este planeta estará tan muerto como Marte o la Luna. Para entonces no estaremos aquí. Pero, ¿y si ocurre antes? El otro día vi una película que hablaba de este tema (El núcleo), era tremendamente mala…

Pero no sólo eso. Mientras sigamos teniendo actividad tectónica, una serie de grandes terremotos y erupciones volcánicas podrían producir desde largos y oscuros inviernos que paren el ciclo biológico hasta variaciones drásticas en el eje de rotación de la Tierra, con aceleración del cambio climático y la consecuente afección a la agricultura.

·         Nosotros mismos nos guisamos nuestra fiesta de exterminio.
Elijan ustedes el menú:
§  Guerra total (con armas biológicas, nucleares, químicas,…)
§  Accidente nuclear (Fukushima y Chernobyl eran muestrarios de todo el horror que podemos generar)
§  Accidente en investigación médica o biológica al estilo del argumento de 28 días después.
§  Ascensión de régimen fascista (o no) que controle y exprima a una población cada vez más aborregada e inculta.
¿Y CÓMO SOBREVIVIMOS?
Lo más importante es tener claro dónde refugiarse. Hay que buscar un sitio seguro frente a la posible amenaza, y por lugar seguro también hay que entender "sitio en el que pasar desapercibido". Un lugar seguro y que ofrezca posibilidades de suministro de alimentos y agua.

Personalmente creo que las montañas cerca del mar son el mejor lugar. ¿Por qué?

·         En la montaña es más fácil esconderse de zombis, extraterrestres, agentes del Gobierno, ejércitos invasores y virus que se propaguen en las zonas más pobladas.
·         Además, a poco que busquemos encontraremos zonas aterrazadas donde cultivar algo y algún riachuelo del que podamos obtener agua.
·         Agua, eso es muy importante, por eso las montañas deberían estar cerca del mar, son los lugares donde más llueve, algo necesario para rellenar aljibes, alimentar ríos o regar nuestros cultivos.
·         En la montaña, también puedes diversificar tu dieta siendo recolector y cazador, mejor que en llanuras áridas, pobladas o sin lugar donde refugiarse.
·         Como dije en el primer punto, en las montañas es más fácil esconderse, pero también es más sencillo protegerse en cuevas y bosques frente a fenómenos cataclísmicos o geológicos, además de estar alejados de tsunamis (por si acaso súbete a más de 700 m de altura) y de meteoritos según la ladera de la montaña que te pille.

Pero OJO, buscad montañas viejas que estén alejadas de zonas activas sísmicamente, así también os protegéis del riesgo geológico. En España, si el Fin del Mundo viene desde el centro de la Tierra, alejaos especialmente del sur y sureste (desde Granada al sur de Alicante), del Pirineo de Girona, el de Huesca, y en mucha menor medida, del macizo galaico.

Y una vez que nos hemos instalado en nuestra cueva o casa en las montañas, ¿qué? Pues si no habéis aprendido a cazar, a sembrar, a diferenciar las bayas y setas comestibles, a reparar un motor eléctrico,… poco tiempo os queda, creo que no llegamos.

Tampoco estaría de más, en previsión de pulsos electromagnéticos (de origen solar o alienígena) tener una buena jaula de Faraday en la que meter pequeños electrodomésticos que funcionen con pilas o baterías. Y si tenéis más sitio, pues incluso un generador eléctrico diésel, cable, cargadores y regletas, además del alternador de vuestro coche (si éste no tiene electrónica, es decir, ha de tener más de 20 años, además diésel).

Además, habría que saber defenderse de posibles incursiones (zombis, extraterrestres, bandidos, organizaciones totalitarias,…). Por partes:
De los zombis y otros asaltantes de este planeta
Recomiendo la lectura de Zombi: Guía de supervivencia de Max Brooks, del que ya hemos comentado un libro suyo más arriba. Asalta un museo militar o una carnicería y hazte con machetes, espadas, hachas,… Sin duda enfrentarse cuerpo a cuerpo contra tu atacante requiere más fuerza, habilidad, determinación y sangre fría que hacerlo con un arma de fuego, pero es más silencioso (y recuerdo que hay que pasar desapercibido). Una opción intermedia es un arco o una ballesta, pero asegúrate de tener flechas suficientes, igual que con las armas de fuego (deberás aprovisionarte de munición).
De extraterrestres
Lo mejor es que no te vean, y punto. Porque si hay alguien ahí fuera y han sido capaces de llegar aquí y encontrarte, seguro que serán mucho más avanzados, listos y hábiles que tú. Quizá podrías llegar a herir a alguno o pegarle cualquier cosa estornudándole a la cara (o lo que tenga) pero de poco serviría. Se plantea una difícil elección: resistir y morir de pie (o escondido) o vivir servilmente de rodillas (si es que lo permiten).
Pero vamos, que toda esta película que nos estamos montando, sabemos que no sucederá, al menos el 21 de diciembre de 2012. Ahí tenemos a Marty McFly para demostrarlo.