domingo, 28 de agosto de 2016

DE DONDE VUELVEN LAS IDEAS

Se supo una vez que cuando alguien muere durante el proceso de alumbramiento de una idea, esta idea no muere con la persona, sino que va a parar a un reservorio de creatividad desde el que van filtrándose de nuevo, poco a poco, hacia nuestra realidad, cayendo sobre las mentes de creadores, artistas y pensadores.

Normalmente suele ser durante la noche, cuando los cerebros están en plena ebullición de su puesta a punto diaria, pero el silencio de las calles permite fluir los pensamientos con libertad.

Hay quienes aseguraron que las ideas son tímidas, frágiles y esquivas, y que por eso rehuyen del ruido diurno. Defendieron también que las ideas que quedan inconclusas cuando nacen, debido a la muerte violenta y repentina de su creador, como por ejemplo en un accidente de tráfico; quedan traumatizadas y se culpan a sí mismas, convencidas de que ellas fueron la causa de aquella muerte.

Estas ideas quedan impregnadas de la violencia del momento de su creación. Por ello suelen filtrarse otra vez aquí de una forma súbita y dramática, irrumpiendo en medio de un sueño, tornándolo en pesadilla y despertando de golpe a su dueño adoptivo.

Está también el caso de las llamadas «ideas felices». Según algunos, este tipo de ideas nacen durante muertes dulces de su primer ideador, siendo mayoritariamente aquellas que se crearon en medio de un deceso por orgasmo. Esto sería, afirmaban, el motivo por el que dichas «ideas felices» sean tan escasas.

Por el contrario, quienes estudiaron tiempo atrás estos fenómenos, defendieron que no es así, que las ideas son caprichosas como un hijo malcriado, y que deciden su vuelta y la forma en que ésta se produce atendiendo a criterios de lo más peregrino. Según ellos, se podría aseverar sin ninguna duda que el retorno de cada una de las categorías de ideas es modelizable mediante métodos estadísticos y sin necesidad de estudiar el verdadero motivo que les hace manifestarse de nuevo aquí o allá, como si se tratara de un fenómeno meteorológico más.

Fueron los miembros de esta corriente de pensamiento quienes acuñaron el término «tormenta de ideas».

Al menos eso decían.

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